Igueldo (Barcelona)

Un vasco que no parece vasco. Un restaurante que hunde sus raíces y se nutre de lo mejor de la cocina vasco-navarra, pero obviando ese lado más rudimentario y descuidado con que a veces se identifica el caserío. 

Igueldo es norte en mitad de la Barcelona más bulliciosa, un lugar donde tratan la carne con el cariño y la experiencia con los que siempre se ha cuidado el producto por aquellas latitudes.  

Igueldo es el resultado de lo mejor de dos mundos, Cataluña y País Vasco; de dos personas, Ana López Lamadrid y Gonzalo Galbete; y de dos visiones muy próximas de entender la gastronomía. Ambas trayectorias discurren en paralelo hasta desembocar en este restaurante. Ana empezó su carrera en Barcelona, pero muy pronto se fue en busca de sus orígenes hasta tierras vascas. Allí trabajó junto a uno de los más grandes, Arzak. Aprendió las bases y siguió su camino hacia Pamplona donde continuó formándose en El Rodero, otro gran restaurante galardonado con estrella Michelin. En la capital navarra nace su pasión por los vinos, un mundo en el que se adentra y que hoy sigue siendo el faro que guía su camino. La cuidada selección de vinos que encontramos en Igueldo es su mejor prueba.

Gonzalo estudió cocina en la Escuela Superior de Cocina de San Sebastián. Con Ana coincidió en Arzak durante un año. Ese fue el germen de una gran amistad y de lo que años después sería Igueldo. Gonzalo también pasó por el Rodero (Pamplona), de donde dio el salto a Santiago de Chile, gestionando un restaurante vasco muy reconocido. Volvió a Barcelona y trabajó en el restaurante Jean Luc Figueras antes de abrir su propio local junto a Ana. De eso hace ya más de una década.

En Igueldo no se apartan de la esencia de la cocina vasca y trabajan con la mejor materia prima. En su carta adquieren protagonismo las carnes a la brasa de carbón de encina, entre las que destacan los chuletones, acompañados por pimientos de piquillo de Navarra y ensalada; el solomillo o la paletilla de cabrito. Preparaciones aparentemente sencillas, que sin embargo, no en tantos sitios rozan la perfección como en Igueldo. Ana y Gonzalo tienen la experiencia para conocer el secreto de una correcta elaboración: tiempo, el calor exacto de unas ascuas y el ojo acertado del chef que sabe que un minuto de más arruinaría los sabores y la textura de una materia prima excepcional. Igueldo es un soplo de aire fresco, un Templo de la Carne que se sale de los cánones y posiblemente las mejores brasas de Barcelona.