Foc, el asador de mar en Pleta de Mar (Mallorca)

El mejor asador de las Islas Baleares es un paraíso gastronómico para los amantes del mejor producto y la excelencia total: pescados salvajes, carne de Vacum y una bodega para llorar

Templos de la carne nació como una oda a todos esos “restaurantes donde se venera el producto desde el origen, locales que cocinan con brasas y donde la estacionalidad importa”. Pues bien, Foc (el asador de mar de Pleta de Mar, Luxury Hotel by Nature *****GL en Mallorca) es todo eso y mucho más; porque es un asador en el mejor sentido de la palabra, que rinde tributo a la mejor tradición de la cocina de fuego por medio de unas instalaciones a la altura de los mejores restaurantes de España donde la brasa (de madera mallorquina) y el fuego son los absolutos protagonistas —la propuesta (en la Isla, tan dada a otras gastronomías…) es tan valiente como auténtica, y sigue el camino marcado por otros grandes asadores: Etxebarri, Elkano o Cataria.

Un espacio de belleza inenarrable

Pleta de Mar es la extensión natural de Can Simoneta (una casa familiar frente a la bahía de Canyamel con más de 140 años de antigüedad y sin duda uno de los lugares más apabullantes de Mallorca) un proyecto nacido en 2017 con la idea de crear un espacio hostelero donde se mezclan espectaculares suites, una piscina infinita de belleza inenarrable y un asador de ensueño: nada más que producto pluscuamperfecto y el fuego para acariciarlo. Y nada menos. La leña procede de la Finca dels Olors, propiedad de la familia; y es que la brasa y el producto es precisamente el ADN de Foc y por eso mismo el espacio perfecto donde las carnes de Vacum se expresan en su mejor dimensión. Nosotros lo echamos en falta, en este presente tan entregado a la vanguardia, un espacio así: cocina donde el producto es el protagonista y una sala donde el fileteado de pescados, el trinchado de la carne a la Chateaubriand o el steak tartar preparado frente a la mesa.

Para esta crónica, nos prepararon un chuletón de vaca vieja de Vacum de 55 días de maduración, en su punto perfecto y con esas notas de brasa, grasa limpia, frutos secos y ese ligero punto dulzón que adquieren las largas maduraciones: ¡Oro puro! Además de la carne sobre la mesa hubo pulpo a la brasa, vieira, gambas al ajillo, una selección de quesos de la isla y unos vinos para recordar, porque esa es otra de los grandes virtudes de Foc.

In vino veritas

La carta fue obra de Nene Garcia, maitre de Can Simoneta; y llega hasta el asador de mar en Pleta de Mar vía Pere Gost, sumiller y jefe de sala responsable de las casi doscientas referencias de vinos que el comensal observa nada más pisar el restaurante. 35 espumosos (muchos, de pequeños productores) y una carta de vinos tranquilos enfocada casi en un 40% a productores locales y añadas de poca producción. La verdad, no imaginamos un mejor acompañamiento para carnes de este calibre.